miércoles, 30 de noviembre de 2011

Frío



Quiero arreglar todo lo que hice mal, todo lo que escondí hasta de mí.

Ha vuelto el frío, se ha instalado en los huesos, no quiere irse, espesa la sangre, congela los pulmones, endurece la piel, achica el corazón.

La tinta congelada no consigue darme calor, las sonrisas perdidas se hacen invisibles, las sonrisas encontradas se hacen lejanas.

La marabunta ruge, debajo de la manta la escucho, solo consigo 360º de se pa ra ción.

La solución es sencilla, como todas, cuestión de apretar con el dedo el ON.

No he querido apretar ese maldito botón, tecnología simple ON/OFF, el ON es caro, el OFF no tiene precio. (Las excusas no valen si no se hace es porque no se quiere).

Sigo esparciendo subido al carro del estiércol, es hora de parar la mula, mirar dentro, sacar el fuego, quemar la mierda, calentar el frío, mirar atrás, contemplar la mierda arder, pedir perdón. ARREGLAR.

Perdonen ustedes. Why not? 


domingo, 6 de noviembre de 2011

Confiar

El amor es confiar

El miedo es desconfiar

El amor es confianza en nosotros mismos

El miedo es desconfianza en nosotros mismos

Quiero vivir con confianza

Acepto que exista el miedo

Lo enfrento y confío en el amor

Confío en la vida

Confío en mí

Confío en tí

Confío en él

Confío en ella

Confío en nosotros

Confío en que estas palabras no se las lleve el viento

Confío en el viento, que es mi aliado

Confío en la montaña

Confío en esta reflexión tan interna

Confío en mis tripas, que son mas sabias que yo

Hablo de amor, no de romanticismo

Hablo de vida

Hablo para mi confianza

Hablo para mi amor 

jueves, 27 de octubre de 2011

Locos conscientes

En lo alto de La Maliciosa quiero construir un puente al mar.

Pasar por la gran ciudad, reírme a carcajada limpia.

Zambullirme en el mar, llenarme la boca de sal.

Humedecer mi piel seca, y no ducharme.

Bucear por las entrañas marítimas, comiendo mejillones, ostras y calamares.

En la locura consciente de nadar contracorriente, nado a braza, en la cordura inconsciente, me ahogo.

Sentarme en una cafetería de sillas de madera, saborear en mis labios un café negro. 

Comer con cuchara de madera, no dejar ni un grano.

Contemplar el ancho horizonte, sonreirlo.

Dejarme acariciar por el viento, secar la barba al aire.

Quiero amar ese mar, que tanto hecho de menos.

Quiero cruzar ese puente una y otra vez, de la montaña al mar.

Necesito mar.

miércoles, 5 de octubre de 2011

La satisfacción de poner todo en su sitio.


Un niño con un paquete de azúcar blanco “la española”, me cedió el paso en la cola del supermercado, acepte, pagué mi barra de pan, mi paquete de jamón, y mi tableta de chocolate con leche y avellanas, mas dos céntimos por la bolsa, que me intento sisar el amable niño, “aaah que hay que pagar” dijo el niño, la cajera respondió “dos céntimos” y el niño desafiante los dejo encima de el mostrador esperando su bolsa, mientras yo guardaba mis viandas en la mía, sonreí.

Con la compra dentro de la mochila, enfile la carretera del Puerto de Navacerrada, era hora de regresar al lugar que me acogió durante tres largos y fríos inviernos, que disfrute como un enano.

En la primera asfixiante rampa de la subida a “La Bola del Mundo” (me encanta ese nombre) hice una paradita para observar los edificios de viviendas del “Puerto” todo seguía en su sitio, e incluso mi antigua ventana, tenia la persiana levantada, “vaya que suerte tiene mi excasero lo ha vuelto a colocar rápido” sentí curiosidad por el nuevo inquilino, mi cabeza planeo rápidamente una visita a mi antiguo piso, pero rápidamente el otro lado del cerebro paro la iniciativa, lastima que ese lado del cerebro me siga minando acciones legitimas, apetecibles y absurdas, pero cada vez menos, vuelvo a sonreír en el tiempo presente en el que escribo.

Ahora tocaba mirar hacia arriba, y llegar hasta “La Maliciosa” por supuesto antes a “La Bola” , la cabeza realizo su retrospección  particular a tiempos pasados en la sierra, por fin empezaba a poner las cosas en su sitio, no por la retrospección, lo pasado ya forma parte del pasado, sino por dar un giro de 360º a la perspectiva de “La Maliciosa” siempre presente a cada paso desde hacia mucho tiempo.

En lo alto de “La Bola”, me senté en una piedra y di buena cuenta de la tableta de chocolate, saque el móvil para ver como iba de hora, tenia un mail, un escueto pero bonito mail, que agradecí enviando una foto de las vistas y buenos deseos para el remitente.

En lo alto de “La Maliciosa” todo estaba en su sitio, Manzanares el Real, El Boalo, Mataelpino, Becerril de la Sierra, Moralzarzal, Navacerrada, Cercedilla, El Escorial, La Cruz Verde y detrás de ella supongo que Zarzalejo.

Mis piernas colgaban sentado en la piedra que mas me gusto de la cumbre, me sentía bien, me sentía muy bien, nueva visión, renovados ánimos, y un claro camino por el que volver a casa, un camino pedregoso con subidas y bajadas, para la próxima viviré en la costa. Un camino del que estoy seguro que me extraviare, que me tropezare entre tanta piedra, pero una cosa me ha quedado muy clara hoy, poner las cosas en su sitio llena mucho, otra cosa será encontrar el sitio, pues a mi mente desordenada para el orden le costara, pero ya sabe que no tiene que buscar el sitio, solo tiene que encontrarlo subiendo y bajando montañas.

Ya en casa, recibí la visita de un amigo artesano, me alegró, hacia tiempo que no nos veíamos, me alegró mas aun ver como estaba poniendo las cosas en su sitio, “La Maliciosa” ahora le queda lejos, espero que coloque todo bien, deseo que lo consiga y algo me dice dentro de mi, que lo hará, ha dado la vuelta a la carta mas de una vez, quizás le quede aun girar y girar mas las cartas, mirarlas y volverlas a mirar, cambiando la visión siempre que sea necesario.

Se que lo vas a conseguir amigo mió, se que lo vas a poner todo en su sitio. Porque además los sitios los marcamos nosotros, porque somos seres libres que no aceptamos los sitios marcados.




jueves, 8 de septiembre de 2011

Septiembre

 
Me gusta septiembre, me gusta su sonido, su olor, su tacto, su sabor. Todo un mar de posibilidades se abre en septiembre y este año no iba a ser menos.

Si nos fijamos todo esta mal, sin fijarme pienso nadar en septiembre, nadar a contracorriente, subirme en un velero para atravesar tu ombligo, para llegar al centro de la tierra, para encontrarme con Julio Verne, que esta allí, calentito, refugiado sin fijarse en los hombres que no miran, preparando un nuevo viaje.

Septiembre abre el cajón de lo nuevo, solo tienes que cogerlo, sacarlo, para cogerlo mejor, cogerlo por delante, cogerlo por detrás, cogerlo de lado, dejarlo marchar y volverlo a coger, para liberarlo de torpezas que se fijan y se dejan fijar.

Libéralo y cogelo, cogelo y libéralo.

Septiembre tiene alas para volar a tierras infinitas llenas de vías donde la amargura perdió la razón, donde el whisky  se torna viejo, donde la tortilla es de patatas, donde la locura sobrevuela nuestras cabezas, donde los animales conquistan castillos, donde se derriban las puertas de la estrechez, donde fluye la sangre por ríos espesos de tinta, donde las estampas son mentira, donde la fabrica de hielo es caliente.

Septiembre tiene la llave de tu memoria, que te retuerce cuando la aprietas, que te baila el agua cuando menos te lo esperas, que te localiza en los sueños perdidos.

Septiembre siembra la sonrisa de tu cara, septiembre te invita a pasar, te invita a sentarte dentro, septiembre ronronea de placer, septiembre araña, septiembre es gato, para subir paredes, para levantar muros, para lanzar ondas hacia el viento y hacerlas sonar con la voz del que no se quiso afeitar.

Septiembre te da a escoger, yo escojo todo, lo sonrió, lo duermo, lo despierto, lo subo, lo bajo, lo quiero y lo amo.


viernes, 2 de septiembre de 2011

El silencio de los grillos


Estoy cogiendo el vicio de salir de madrugada a dar el ultimo breve paseo a Jane, la quietud del pueblo por la noche me tiene embaucado.

Fue ayer cuando el olor de después de la lluvia traspasaba mi ventana. Decidí salir con Jane pasada la una de la madrugada, Olor a tierra mojada, olor a vida, la jara volvía a hacer acto de presencia en las papilas olfativas, la humedad refrescaba mi cara, los pulmones se inundaban de alegría…

Hoy he vuelto a salir, la quietud espesaba la noche, paraba el reloj, el compás de mis piernas en andante moderato atravesaba la barrera del silencio, rota por los grillos.

La noche caía sobre mi espalda, tensando cada músculo, moviendo cada articulación, la respiración se hacia evidente, todo se podía palpar y sentir al doscientos por cien.

El cielo nublado solo dejaba ver una estrella, o quizás dos, da lo mismo, lo importante era mirarla o mirarlas, sentirla o sentirlas, y seguir camino con la cabeza bien alta, para encontrar claros cuando se presenten y nunca dejar de abrazarlos.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Cuando los sueños aparecen


Caminamos por la vida, cerrados, sin mirar mas allá de lo que podemos ver

Caminamos observando todo lo que nos rodea, sin mirar hacia nosotros

Caminamos con botas, sin sentir nuestros pasos

Cuando los sueños aparecen vemos mas allá

Cuando los sueños aparecen te pueden retorcer la espalda

Cuando los sueños aparecen los pies acarician la arena

Cuando los sueños aparecen caminamos despiertos.